05 septiembre 2007

Cambios en la Bibliopena Nacional

Un asunto de bibliotecas aparece en la portada de los periódicos y telediarios, y llena las secciones de Cultura e incluso Nacional de los principales medios. No es un sueño hecho realidad, más bien puede convertirse en una pesadilla, en el principio de la decadencia de la Bibliopena Nacional.

Llevo media vida observando de reojo y con poco interés, para qué engañarnos, cómo las principales bibliotecas e instituciones relacionadas con fondos documentales y tecnológicos, las gestionan personalidades políticas con nula formación documental. Las bibliotecas y centros de documentación no se libran de tejemanejes políticos, como nada en este país que tenga que ver con el Poder.

La respetable escritora Rosa Regás, directora de la B.N., se va a la calle: por presiones, robos de mapas del Siglo XV, intolerancia al trabajo bien hecho, un poco de todo, pero principalmente una acusada ausencia de compromiso. Como dice una buena profesora de la Universidad Carlos III:

"En un momento de crisis, en el que se pone en cuestión la seguridad del patrimonio histórico allí conservado, no se puede dimitir. Es momento para dominar los protagonismos, apoyar la institución y a sus trabajadores, trasladar estabilidad a la opinión pública, y convencer con hechos sobre la gestión realizada." Amén.


Rosa Regás tenía todavía seis meses (antes de las Elecciones) para trabajar y convencer a Gobierno y opinión pública de que iba a sacar la Biblioteca Nacional adelante, pero ha sucumbido ante las presiones y se ha ido con el rabo entre las piernas. Que vuelva a escribir que es lo suyo y que, para variar, nombren a un profesional de la información como director de la Biblioteca.

2 libros garabateados:

āisītèěr dijo...

Qué blog más interesante!

Juan Francisco García del Puerto dijo...

Gracias aisiteer, por tu visita y comentario!